En el 2020 los dinosaurios también se extinguen.
He visto a un bebé dinosaurio
con cubrebocas en brazos de su madre,
sus enormes piernas verdes
colgando de ella se ven tan inútiles.
La madre escala todo el hospital
y no encuentra puertas abiertas.
Los médicos tan blancos en sus trajes parecen astronautas
y herméticos se resguardan:
no oyen, no ven, no sienten
el coronavirus los ha paralizado,
también tienen miedo.
Gritan a la madre desde el otro lado del cristal:
¡Aquí no se curan dinosaurios!