Poesía breve

Brotan del suelo,
a paletadas,
huesitos calcinados.

Père-Lachaise,
una rosa llora
al Rey Lagarto.

Cuidándome
de vampiras
y súcubos…

Bajo el claro de luna,
junto a las lápidas,
un blusero toca
la guitarra.

Trepa…
con tus ocho patas
y el drama a cuestas…
mientras sufro.

Aokigahara:
el tenue vaivén
de un dogal.

«México no es un país,
es una fosa», reza, en
tinta roja, la manta.

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