Decía Horacio Warpola, “Sí, refúgiense en la poesía, sí cabemos y está bien padre.” como respuesta a aquel meme que dicta lo contrario. Confieso que supe de él justo cuando se fue
y fue como saber que ayer caminaba un dinosaurio que rugía con el volumen de todas las alarmas de tornado, pero me lo perdí porque veía comerciales en YouTube. Su obra me ha trastocado tanto que me hubiera gustado decirle gracias. Le hubiera enviado una invitación a esta convocatoria y seguramente la invitación se hubiera perdido entre el spam que hoy en día hace que las nubes pesen demasiado como para encontrar en ellas las formas de los animales de circo. Siento que hago trampa porque de alguna manera sus palabras, su nombre y espíritu están aquí de cualquier forma. Las citas son como invitaciones que los difuntos no pueden rechazar. Hoy lo celebramos y este número de Guardacabo va para él. Todos algún día lo acompañaremos.
Quizá por lo náutico del término guardacabo, a lo largo de la edición de este compendio, tuve un sueño recurrente en el que compraba una casa en Irving, Texas. La casa tenía forma de barco. Su construcción databa de la década de los cincuenta. La había comprado incluyendo todos los muebles y pertenencias de los dueños anteriores. La recámara principal tenía un ventanal enorme que simulaba la proa del barco. Ahí instalé mi oficina. En el armario había una estatua tornasol de una mujer dormida. La estatua respiraba. La estatua era la poesía.
Fui soñando que limpiaba la casa y ordenaba todos los espacios para recibir a mis invitados. Me tomó muchas noches y no hubiera sido posible sin el invaluable apoyo de nuestra Jefa de Editores, Nadia Arioli y la ayuda de mis coeditoras, Lorraine Caputo y Katalina C. Thomas Fernández, pero creo que ya estamos listos para zarpar.
Me ha hecho muy feliz encontrar y colaborar con tantas voces alrededor del mundo. Todos reinventamos la literatura de una manera distinta. Todos forjamos el guardacabo con el metal caído del sueño. Las velas están listas. Sí cabemos y está bien padre.
Suban, hay lugares.
Brian Durán-Fuentes
